Quincalleros, Ademuceros, Vendedores de Cartillas, Catones, Catecismos, Romances, poesías

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charlatanesNuestro pueblo, Fuentelespino, aunque de pocos habitantes se veía visitado con frecuencia por toda clase de vendedores que ofrecían gran variedad de productos y mercancías.
Procedentes de Valencia aparecían de vez en cuando los “vendedores de sardineta”. Una camioneta con cajas de sardinas cubiertas de hielo que se ofrecían a la gente, después marchaban a otros pueblos próximos como Campillos, Henarejos…
Los quincalleros también vendían diferentes productos que mostraban al público en unas cajas acristaladas colocadas en un espacio libre de la posada..
Todos estos comerciantes llegaban en carros o mulas, burros o caballos cargados en serones o banastos.
Dos vendedores muy conocidos fueron los procedentes uno de Ademuz y el que venía de Chelva: “ademuceros” y “chelvanos”. A veces también venían otros vendedores ataviados con una especie de faja que cubría la parte delantera de su cuerpo, repleta de diferentes libros, libretas, catones, catecismos y papeles con romances, canciones y poesías.
Puestos de pie en las plazuelas decían imitando a los pregoneros: “… Se venden: cartillas, catones y catecismos, la historia de España, la historia Sagrada, romances, canciones, El crimen de Cuenca, El romance de la loba parda, etc…”Solían venir también los conocidos y típicos “charlatanes” que en ocasiones subastaban sus productos: mantas, colchas, sábanas, manteles, la mayoría de las veces lo hacían en la plaza del pueblo donde se congregaban mujeres y niños.

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